El enigmático axólotl mexicano esconde el ‘secreto’ sobre cómo regenerar el cuerpo humano

El axolotl es un alegre anfibio con cuatro patas, una corona de agallas de textura plumosa y una larga aleta caudal ahusada. Puede tener un color rosa pálido o ser dorado, gris o negro, moteado o liso, y su expresión facial es parecida a la del emoji ligeramente sonriente. Esta criatura es inusual entre los anfibios porque no pasa por una metamorfosis: alcanza la madurez sexual y pasa toda su vida como un bebé renacuajo gigante.

Desde hace más de 150 años, el axolotl ha llamado la atención de los investigadores al poseer la extraordinaria capacidad de regenerar huesos, músculos y nervios de una región de su cuerpo que haya sido amputada. La especie Ambystoma mexicanum también puede reparar su médula espinal y el tejido de la retina en el caso de haber sido seccionados, una habilidad que ha puesto en el foco de atención a este anfibio de aspecto garboso.

De acuerdo con una leyenda azteca, la primera de estas salamandras sonrientes era un Dios que tomó esa forma para evitar que lo sacrificaran, de ahí su nombre en náhuatl, axólotl. Actualmente, los ajolotes enfrentan un futuro incierto. Solo pueden encontrarse en los canales del lago de Xochimilco, en el extremo sur de Ciudad de México, donde se han visto afectados por la degradación de su hábitat y la introducción al canal de peces que se comen las plantas donde los ajolotes dejan sus huevos.

El ajolote mexicano tiene el genoma más grande que se ha secuenciado hasta ahora, 10 veces más grande que el genoma humano | Research Institute of Molecular Pathology (IMP)

Muchos animales son capaces de llevar a cabo algún tipo de regeneración, pero parece que los ajolotes no tienen prácticamente límites en su capacidad de hacerlo. Mientras no les corten la cabeza, pueden “crear una réplica casi perfecta” de casi cualquier parte de su cuerpo, incluida hasta la mitad de su cerebro, explicó Jeramiah Smith, profesor adjunto de Biología en la Universidad de Kentucky y autor del nuevo artículo. Para entender la manera en que desarrollaron estos superpoderes curativos, Smith y sus colegas revisaron el ADN del anfibio.

 La investigación acerca de estos genes servirá para dilucidar el papel que tienen en la regeneración, lo que podría traducirse a medio o largo plazo en avances biomédicos muy importantes.

Fuente: NYT



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